Luego de cinco días de lluvia intensa y frío violento, por fin volvió a resplandecer el sol.
Y yo caí de rodillas, agradeciendo, porque es que yo con frío nomás no funciono, me bloqueo...
Son bonitos esos días, sí... como dicen: "días tequileros", pero cuando te quedas en la camita, no cuando tienes que estar con normalidad en tu lugar de trabajo, llueva o truene. No cuando caes en un lodazal y recibes tremendo chapuzón de un cafre camionero (al que por cierto le mando un saludo estilo mexicano donde quiera que esté, fiu fiu fiu fiu fiuuuuuuuuuuuuuuu!!!).

Què buenas fotos mi niña. Me encanta como enalteces tus raices.
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