Foto compartida por F.Rodríguez Farías.
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
El que quiere puede, y lo consigue...
No cabe duda que las ganas de hacer algo y la imaginación pueden con todo...
Andar por las calles del centro de Guadalajara un domingo a medio día, en pleno diciembre, es un verdadero suplicio. No sé de dónde sale tanta gente.
Pero no todo es malo, luego de varias horas de andar sufriendo para hacer una simple compra, caminando por la Plaza de Armas, nos topamos con una agradable sorpresa... Una simpática banda de música conformada por unos niños muy entusiastas que tocan con instrumentos hechos de material reciclado.
Garrafones que suenan a tuba, mangueras y botellas de plástico que suenan a trompeta, cubetas de plástico, cazuelas y trozos de carton que hacen el sonido de batería y que, por increíble que parezca, suena a tambora y no se nota la diferencia con los instrumentos de verdad.
Así se ganan la vida estos niños que al parecer no rebasan los 14 años, y por ahí existen ya unos videos en Youtube...
No será raro que muy pronto los veamos por todos lados como una famosa banda.
Lo mejor de todo, más que su talento, es la enjundia con la ejecutan su arte y animan al público que se amontona a su alrededor, contagiando de alegría a quienes pasamos por ahí agobiados y con prisas, y no se diga de los turistas.
* Angie, desde Guadalajara, Jal.
Andar por las calles del centro de Guadalajara un domingo a medio día, en pleno diciembre, es un verdadero suplicio. No sé de dónde sale tanta gente.
Pero no todo es malo, luego de varias horas de andar sufriendo para hacer una simple compra, caminando por la Plaza de Armas, nos topamos con una agradable sorpresa... Una simpática banda de música conformada por unos niños muy entusiastas que tocan con instrumentos hechos de material reciclado.
Garrafones que suenan a tuba, mangueras y botellas de plástico que suenan a trompeta, cubetas de plástico, cazuelas y trozos de carton que hacen el sonido de batería y que, por increíble que parezca, suena a tambora y no se nota la diferencia con los instrumentos de verdad.
Así se ganan la vida estos niños que al parecer no rebasan los 14 años, y por ahí existen ya unos videos en Youtube...
No será raro que muy pronto los veamos por todos lados como una famosa banda.
Lo mejor de todo, más que su talento, es la enjundia con la ejecutan su arte y animan al público que se amontona a su alrededor, contagiando de alegría a quienes pasamos por ahí agobiados y con prisas, y no se diga de los turistas.
* Angie, desde Guadalajara, Jal.
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